lunes, 26 de octubre de 2009

Radio Cooperativa, informando a todo el país.

En un principio imaginé que era una leyenda urbana, una de esas populares fantasías que circulan de boca en boca y que visten las más descabelladas versiones de taxistas y orgullosas integrantes de centros de madres de toda la urbe. Por eso me decidí a vestirme y a enfrentarme con la única cara que me diría que la historia del locutor errante existía más allá de la conciencia colectiva: la suya.

Esa noche, en particular, un frío áspero se colaba por los ojos y dejaba una expresión de pasmo en el rostro, lo que me hizo desanimarme al temer que mi vestimenta no fuese suficiente para apalearlo. Pero no pude defraudarme. Quería conocerlo para luego poder hablar con propiedad y con el ego hinchado, figurando como la valiente y paciente mujer que le aguardó a las afueras de la posta nº3 tan sólo para comprobar que él y su voz grave existían.

Las doce. Las doce y media. Las una y cuarto. Las tres. Desperté asustada. Me hallaba sobre una banca, desconcertada ante los hechos que no había percibido. Una mujer desdentada me preguntó si tenía comida o dinero para darle, que la noche está tan fría y una no haya donde meterse pa' calentarse un poquito que sea. Le contesté que apenas podía darle unas monedas y, mientras las depositaba en sus manos inmundas y heridas, le pregunté por el locutor desaparecido, ése, el de la voz grave y profunda, el que era medio alto y encachao, el mismo que hacía temblar de ilusión a las adolescentes que al llamar a la estación escuchaban un "eres una chica muy encantadora" saliendo de su boca. La mujer, de tez oscura, se limitó a responderme entre dientes que ná de eso pasa en serio mija', son puras huevás de la gente pa' quearse tranquila. Me encogí de hombros. De seguro tenía razón. Era absurdo perder mi tiempo con un supuesto fantasma que vagaba por los pasillos de la posta sólo para dar una primicia. Después de todo, llevaba horas esperando en vano y era esperable que yo no hubiese sido la primera en intentar verlo para descubrir el enigma.

Me despedí molesta de la mujer, descargando mi fatiga mediante esa breve despedida. Caminé unas cuadras bordeando la posta, con la absurda ilusión de que alguien respondiese a las características del protagonista de la historia local que me había llevado hasta allí. No habían transcurrido ni diez minutos cuando, al pasar frente a un portón roñoso y visiblemente olvidado bajo la maleza, una voz grave que en la noche se tornaba de ultratumba pronunció: Radio Cooperativa, informando a todo el país. Rígida y pálida, me volteé para ver el rostro de esa voz. Nada, nadie. Me reí con una carcajada estruendosa ante mi obvia alucinación. Eres una chica muy encantadora. Ahora ya no reía y, con espanto, volví a mirar. En el suelo, en una posición contraída como feto, un vagabundo se pronunciaba entre la penumbra. Le interrogué sin preámbulos si él había hablado y, al no contestarme, me acerqué y le sacudí. Se asombró ante ese movimiento tan repentino y brusco y me contestó que no, que estaba durmiendo calientito porque con mis perros es rico dormir y ya tengo siete, ¿ve? no como antes que tenía tres y uno enfermito que creía que se me iba pero al final no. Miré hacia todas partes, desesperada, buscando la cara autora de la voz. Este se llama Martín como el de la canción esa Martín tenía un violín porque yo tenía una polola que se llamaba Raquel y era re linda... Mi angustia crecía al no hallar el origen de las palabras pronunciadas. Me quedé inmóvil, como esperando una señal. Súbitamente, un hombre de unos sesenta años y con anteojos visiblemente a mal traer, apareció desde el portón que había divisado minutos atrás. Radio Cooperativa, informando a todo el país. Era él. Le saludé con voz temblorosa, presa del pánico y la ansiedad. Qué bueno haberlo encontrado, ya pensaba que era no sé, un fantasma, es decir, no un fantasma, sería tan tonto creer en esas cosas, es que se habla mucho de usted y no sé... Eres una chica muy encantadora. Oh, gracias, qué emoción verlo de frente, ¿qué hace por acá? ¿viene a ver a alguien? Perdone usted si le hago tantas preguntas, son los nervios... Radio Cooperativa, informando a todo el país. Ay, qué gracioso es... ¿es de por acá?, le cuestioné ansiosamente. El hombre respondía intercalando sus frases, por lo que comencé a dudar de su cordura. Oiga... ¿se siente bien? ¿sabe quién es? Radio Cooperativa, informando a todo el país, me contestó, por enésima vez. De pronto, dejé de lado la excitación y abrí los ojos, pudiendo notar la realidad. Era un indigente más, vestido con un abrigo tres veces más grande que su tamaño y con una barba casi del largo de la avenida. Le miré triste y avergonzada debido a mi actitud tan crédula. Él respondió a mi mirada con ojos profundos y desorientados, como los de un demente. Lo abracé pensando cuánto había podido perder para terminar solo luego de haber sido tan reconocido. La canción era Martín tenía un violín y yo siempre me andaba riendo con la Raquel... ¿Qué? ¿qué dijo?, le pregunté asombrada mientras me liberaba de su abrazo. Pude verlo y notar que el hombre a quien abrazaba no era más que el indigente que hacía unos minutos había interrogado. ¿Pero dónde...? Era apretaíta la Raquel, si parecía modelo... Confusamente, me alejé un par de metros del hombre, intentando ordenar en mi mente lo recién ocurrido. Me senté en la vereda y pude apreciar cómo esclarecía. Busqué al locutor en el portón y en las calles aledañas, sin encontrar rastro de él. Era tan re bonita la Raquel, fijo me casaba con ella... Escuché decir al hombre mientras contemplaba como el tráfico llenaba las calles nuevamente y como la nebulosa en torno al locutor se abría paso como una leyenda personal.

4 comentarios:

  1. Me gustaria tener un librito lleno de estos cuentos, donde tú, marcela, me contaras los dias s de otras formas asi tan choriflaies.
    escribes cada dia mas b o n i t o.
    ! radio cooperativa

    Atte:
    El centro de madres

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  2. y la historia personal xd??
    A mí también me gustaría que me regalaras un poquito de realidad vista con tu ojos por eso espero mi libro dedicado xd Siempre lo he dicho ... talento te sobra y ojalá que no lo desaproveches. Felicitaciones :) te quiero más acá que allá ( me refiero a la u y ala vida en gral) Espero verte pronto y leerte siempre.Un beso cuidate

    Te recontrahipermegaultra quiero :)


    p.d: quien integra el centro de madres?? me quiero unir

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  3. Buenísimo me encantó! me sentí identificado a veces con tu forma de narrar, mucho en realidad. Cómo te llamai?

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